Sótano: La cultura urbana emerge del subsuelo

Paruro, durante la inauguración del espacio Sótano © Silvana Tello

Suele ocurrir que los tesoros están escondidos bajo tierra. Eso se podría decir de Sótano, un nuevo espacio ubicado en el subsuelo de la cafetería Movement (Berlín 135, Miraflores), el cual ha sido rehabilitado por Alexander García, Sebastián Suárez y Silvana Tello, tres jóvenes entusiastas que han sabido aprovechar la oportunidad de gestionar y darle una función cultural a este proyecto. 

“Fue algo increíble, con lo que sueña mucha gente. ¿Tener un espacio en Miraflores para hacer con él lo que tú quieras? Al toque nos dijimos: Vamos, lo paramos”, rememora Silvana, quien tambien recuerda que recuperar ese subsuelo no fue tarea fácil. Alexander, Sebastián y la propia Silvana tuvieron que estar limpiando el local durante días, ya que el lugar estaba hecho un desastre, lleno de escombros. Luego, con una lógica aplastante, bautizaron el lugar con el nombre de Sótano.

Artistas emergentes
La idea de Sótano es consolidarse como un espacio alternativo dentro del circuito cultural en Lima, pensado principalmente para  artistas emergentes y propuestas independientes. “Queremos que todos nos hagan llegar sus proyectos porque nosotros estamos abiertos a cualquier tipo de iniciativa, desde conciertos hasta muestras, performances o proyecciones”, aseguran Alexander, Sebastián y Silvana, quienes explican que el primer contacto para trabajar juntos se puede realizar a través de su fanpage: FB/sotanoespacio.

La inauguración de Sótano tuvo lugar el pasado mes de febrero, y se trató de un set de música experimental en el que la agrupación londinese TEHKLA fue cabeza de cartel. La música, sin duda, será un plato fuerte en la programación de este nuevo espacio, que pretende ser un nuevo referente de la cultura urbana desde su trinchera en pleno corazón de Miraflores.

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Herbert Rodríguez, el artista que no se guarda nada

Herbert Rodríguez hace del collage una de sus armas expresivas © Difusión

Semblanza escrita por Schereiber Aldin Malpartida

Herbert es lo que habla su arte, lo que matizan sus manos. Una consecuencia de la insatisfacción y el adormecimiento, de la discriminación y el racismo, de la política y la cultura peruana.

Su rostro asemeja a que no presta atención cuando conversa, mira a otros lugares, como si estuviera en una pelea interna en su cabeza; no es en definitiva el artista que reflejan las fotos que lo catalogan. Con el cabello escaso, lentes de medida, y más peso en el cuerpo, el pintor que hace de la contracultura o arte alternativo su bandera responde enérgico a cada pregunta por más simple que parezca.

“Podían matarme en cualquier momento y yo estaba consciente de ello, pero la hice pensado: ¿Quién se mete a San Marcos en esos tiempos a pintar murales que iban en contra del régimen? Si no era por un lado era por el otro, el gobierno y el terrorismo parecían tan iguales, y yo he seguido con la misma onda siempre. El que me tomaran por loco fue buena estrategia”. Herbert no sonríe, “me subestimaron”, asiente con la cabeza cuando recuerda episodios como este de su vida.

Fue el único egresado de su carrera en la Universidad Católica, en su tiempo, con una anécdota inusual, sacó sus cuadros en plena ceremonia. Cuenta que le hacían la vida imposible por sus trabajos y no estaba de acuerdo con la presentación del momento y fue su modo de protesta.

Mantenerse de pie con su propuesta le divierte porque nunca imaginó durar tanto en un país donde el artista está dejado de lado y más aun los que critican.

“Mira baboso, todo es una mierda, los pinchitos… ¿Quién podría creer que eso es arte? Pero es algo que es legitimado por los años de trabajo”, reflexiona Herbert, quien ha caminado por diversos grupos, propuestas y exposiciones, entre los que resaltan, Huayco, Lennon, Los Bestias, El Averno, entre otros. Un periodista que le hacía una nota en El Observador lo denominaría como el más vigoroso y llamativo artista del grupo de barranquinos en la década de 1980.

Herbert es a primera impresión en donde lo mires, contestatario. Cree firmemente que el artista no crea para decorar las paredes, el arte es para cuestionar y lograr cambios en la sociedad. A lo que hace lo podrían denominar chicha o cultura popular, para él es reivindicar el arte, pues es tan arte como la de cualquier otro lugar en el mundo.

La segunda impresión de Herbert solo lo confirma: él es un tipo totalmente franco, directo y no se guarda nada. Considera que su arte “no lo va entender gente que se queda en el primer piso de la muestra y no baja las escaleras”. Recuerda que siempre quiso ser artista y para ir a la Universidad tenía que parar camiones. Lleva la camiseta social en las venas porque aún cree en un cambio. Usa casi de todo para generar sus obras: periódicos, melanina, fotos, madera, o lo que le sirva.

Herbert es el de las consecuentes impresiones o el que no mira pero sí habla directo, el que argumenta sus respuestas y acciones con las teorías debidas, el que te saluda muy rápido o el que genera marchas y defiende lo que no considera correcto; Herbert es un artista, no un vendedor de cuadros, queda claro.

Nadie sale vivo de aquí es su exposición actual en el ICPNA, basado en el título del libro biográfico del poeta y cantante Jim Morrison, quizá así puedan entender los visitantes la temática de Herbert, el nombre es un preámbulo a lo que pueden apreciar, arte que los va interpelar. Advertidos están.

Nadie sale vivo de aquí – Herbert Rodríguez 1979-2016 se puede visitar en la Sala Juan Pardo Heeren del ICPNA (Centro Lima) hasta el 26 de marzo 2017, de martes a domingo, de 11 am a 8 pm. Ingreso libre.

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Igor Cadiou: “Me encanta la idea de transportar a la gente a otro lugar”

Igor Cadiou durante Electro Selvámonos © Micky Aguirre Giol #ojovivo

Entrevista realizada por Manuel Orbegozo

Igor Cadiou es un francés que habla como peruano. En los diez años que lleva radicando en Lima, no solo aprendió a decir “bacán” y “chevere” en una sola oración, sino también a producir eventos como el festival oxapampino Selvámonos, donde lleva siete años viendo la producción de escenarios. Este año, Cadiou es el productor general de Primera Parada, el segundo de los tres festivales del colectivo franco peruano Selvámonos, a celebrarse en el Paintball de Chorrillos el 1 de abril. Cadiou comparte con nosotros su visión del show.

¿Qué novedades trae la quinta edición de Primera Parada?
El concepto general es traer lo hecho en Oxapampa a Lima y aislarnos de lo urbano. Solo tocan bandas que ya tocaron en el line-up del festival de Oxapampa. Generalmente manejamos dos zonas, pero este año será una única zona. Además del concierto contamos con ferias de diseño y artesanía, actividades sobre medio ambiente, etc. Estamos pensando tocar el tema social para promocionar la artesanía producida en las cárceles.

¿Cuál es el line-up del evento?
El line-up está conformado por Tierra Sur con Pochi Marambio, Tourista, Barrio Calavera, Olaya Sound System, Rapper School, Invasión Asháninka —que es la única banda que viene de la zona de San Ramón, y que tocan cumbia selvática original—, Mr. Zebre y, finalmente, Mar de Copas. Entre concierto y concierto vamos a contar con la presencia de DJ Alan Malcolm. Hay una variedad de estilos musicales muy grande. Nuestra meta es que el público haga un viaje musical.

¿Cómo se mantiene fresco y vigente un festival como Selvámonos cuando se convoca a bandas que tocan con frecuencia en Lima?
El festival es una iniciativa donde se refleja la imagen de la industria musical. Nosotros nos mantenemos frescos si la misma industria musical en el Perú se mantiene fresca. Hay una gran propuesta musical en el Perú, aparecen siempre nuevas bandas. Y sí, hay bandas que tienen una larga trayectoria y que logran atraer al público años y años, como Bareto, La Mente o Laguna Pai. Nos encanta mezclar públicos y propuestas. Alguien que venga a escuchar a Mar de Copas se va a encontrar con Rapper School y de repente va a descubrir algo y se va a maravillar esa noche.

¿Qué retos se persiguen al producir un festival como Primera Parada?
Estamos intentando crear experiencias a nivel de ambientación, de información, de calidad de transiciones musicales. Me encanta la idea de transportar a la gente a otro lugar. Que la gente se choque con cosas que no se esperaba, que se desconecte y entre a otro mundo. No siempre es fácil sorprender al público, pero siempre podemos aportar algo nuevo.

¿Cómo aporta Primera Parada a la conservación ambiental?
Cuando compras tu entrada, tienes la opción de pagar 10 soles más, que serán destinados a un equipo de guardaparques que enseñan a niños de Oxapampa a sembrar árboles, a cuidar el bosque y mantenerlo vivo, todo en un terreno que nos han prestado por 10 años. Ese proyecto se llama ‘Bosque de niños’.

Primera Parada Selvámonos 2017 se celebra el 1 de abril 2017, a partir de las 5 pm, en el Paintball Sport Perú Chorrillos.

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