Entrevista realizada por Manuel Orbegozo

Mariana de Althaus regresa al teatro testimonial en Pájaros en llamas, obra que reúne las historias reales de los actores Fernando Verano y Marisol Palacios, quienes, tras haber perdido a seres queridos en accidentes de aviones, deben reconstruir su identidad a partir del duelo. Alejándose del tema doméstico de sus otras obras testimoniales, De Althaus hace una viraje radical hacia zonas más complicadas para tratar temas dolorosos y latentes en los actores.

¿Por qué historias basadas en muertes repentinas?
Es una excusa para hablar de la pérdida, de la reconstrucción de la identidad a partir de ese dolor. Hablo sobre accidentes de aviones porque Fernando [Verano] me trajo esa historia y me pareció tremendamente conmovedora y a la vez llena de preguntas sobre las que trabajar. El teatro testimonial suele abordar temas más políticos. En mi caso, he tratado temas domésticos que tienen que ver con la crianza. Esta obra era hacer un viraje radical hacia otras zonas mucho más complicadas para tratar en una obra de teatro testimonial.

Debe ser difícil actuar la historia de uno mismo.
Es el riesgo de hacer obras de teatro testimonial con temas tan dolorosos. Hay una cuota de adrenalina. Hemos tenido que buscar recursos escénicos que les permita a los actores referirse a esas historias de una manera no tan expuesta. Reta nuestra creatividad y flexibilidad para contar las historias sin que sea un desfile pornográfico de emociones.

¿El teatro testimonial logra una conexión especial con el público?
Hay una sed de verdad en el público de teatro. Se consume ahora mucha creación artística con una base real. La no ficción, la performance y la representación siguen funcionando. Para un público masivo, el testimonial va directo a una emoción, tiene una capacidad tremenda para que el público se identifique.

¿Esta obra es terapéutica?
Para los actores lo es y para el público también. Todo el teatro puede ser terapéutico. Muchas obras de arte pueden tener esa capacidad de sanación en el sentido que te hacen mirar a tu mundo interior de una manera diferente y acercarte un poco más al conocimiento.

¿Qué falta resolver en Pájaros en llamas?
Estamos en ese camino de cómo contar estas historias sin que sea un desgarro. Todo el tiempo estamos en esa cuerda floja, con la solemnidad o lo insoportable del dolor a un lado y la banalización al otro. Es alucinante y a la vez aterrador.

¿Hay duelos para toda la vida?
El duelo tiene que acabar, tiene una duración. Para Marisol [Palacios] y Fernando el sentido de esta obra es acabar con su duelo. No significa olvidar, uno nunca olvida. Significa aprender a vivir con esa herida para que esté relativamente cerrada.

Pájaros en llamas se estrena el 4 de mayo 2017, en el Teatro del Centro Cultural PUCP. La temporada va hasta el 10 de julio, con puestas en escena de jueves a lunes a las 8 pm. Precio de entrada: General S/55; Estudiantes S/25; Jubilados S/30; Lunes Populares S/40.

Mariana de Althaus: “Hay una sed de verdad en el público de teatro”

Post navigation


Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *