El sitio ofrece guiados nocturnos para recorrer las pirámides bajo otra mirada | © Pedro Espinoza Pajuelo

Artículo escrito por Carina Moreno

En el límite de tres distritos, Breña, Cercado de Lima y Pueblo Libre, a unos metros de la Plaza de la Bandera, se encuentra uno de los complejos arqueológicos más importantes y extensos de la ciudad de Lima. Con cinco pirámides escalonadas truncas, Mateo Salado fue un centro ceremonial Ichma que luego fue reocupado por los incas.

Mateo Salado debe su nombre al francés Matheus Salade, perseguido por la Inquisición y ejecutado en la hoguera en el siglo XVI; su denominación original precolombina aún se encuentra en estudio. “Chayacala”, “Chayacalca” o “Chayacalta” son algunos de los posibles nombres utilizados por sus primeros ocupantes. 

Luego de años de abandono y deterioro, el Ministerio de Cultura inició las investigaciones arqueológicas en Mateo Salado en el año 2007. Desde entonces, y con presupuesto asignado íntegramente por el Estado Peruano, se han puesto en valor tres de las cinco pirámides del complejo.

Mateo Salado destaca “por su arquitectura, siendo una de las máximas expresiones de las construcciones prehispánicas de Lima. Son monumentales, variadas (hay templos y posiblemente palacios) y expresan el poder y el grado de organización de los ichmas (1100-1450 d.C.)”, asegura Pedro Espinoza, arqueólogo a cargo del proyecto.

“Luego los incas arribaron a la costa central y respetaron los antiguos centros de poder como Mateo Salado. Además de la arquitectura, en la Pirámide E o Funeraria se han encontrado restos de medio centenar de entierros ichma con influencia inca, así como el entierro de un chino de fines del siglo XIX. Mateo Salado expresa así las diferentes sociedades que ocuparon Lima a través del tiempo, una síntesis de la historia de la ciudad”. 

Según el arqueólogo, “la pirámide A es la más grande de Mateo Salado y habría cumplido funciones de templo. La Pirámide B destaca por su arquitectura compleja y el repetido hallazgo de representaciones de aves en relieves y pinturas murales, grafitis, husos y mates. De allí que también se la llame ‘Pirámide de las Aves’. Pudo haber sido un palacio, aunque no descartamos que también sea un templo secundario, como lo fue la Pirámide E o Funeraria, la más pequeña del conjunto.”

Gestión hacia la comunidad
Además de las visitas al sitio, Mateo Salado ofrece una amplia gama de actividades culturales. “Una de las fortalezas del trabajo en Mateo Salado es su programa de gestión hacia la comunidad que se viene realizando desde el 2011”, afirma Espinoza. “Mateo Salado tiene mensualmente actividades artísticas, culturales y educativas de ingreso libre, las cuales buscan crear una interrelación positiva entre el vecino y el monumento, contribuyendo así a la apropiación social del patrimonio arqueológico local, y consecuentemente, al desarrollo de la comunidad”.

Desde que Mateo Salado se abrió al público en el 2014, la cobertura de servicios se ha ido ampliando. Actualmente, se abre el sitio de miércoles a domingo de 9 am a 4 pm y se ofrecen también, con reserva previa, guiados nocturnos, para los cuales Mateo Salado cuenta con un sistema de iluminación que realza inigualablemente las dos pirámides más grandes del sitio.

Visitas guiadas a Mateo Salado: mié-dom 9am-4pm | Precio de entrada: S/10 a S/1 | 6189393 anexo 1060 | mateosalado@cultura.gob.pe

Mateo Salado: La huaca de las cinco pirámides escalonadas

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